Gaveta de centellas maricrónicas 17


801. Esa chica es una muchedumbre de una.

802. La cebra teme menos al león que a los buitres.

803. No recuerdo las enfermedades que tenía antes de que me infectara de ti.

804. Con un solo paseo ella siembra toda la calle de caballos.

805. Empecé a sospechar lo que tú exhalas cuando leí sobre el polvo que desprenden los cometas.

806. Eres el acertijo en la esfinge dentro del laberinto.

807. Solo tú mantienes mi cerebro en modo germinación.

808. Otra vez dejaste al diccionario con la lengua fuera.

809. No me creo que nacieras sin ningún error de tipeo.

810. Tú no te quitas las alas ni para dormir.

811. Si voy contigo siempre camino por la Gran Vía.

812. Tú eres un solo de violonchelo mientras el búfalo observa la llegada de la tormenta.

813. Tú eres lo que pasa cuando la interrogación dura más que el texto.

814. La nieve y ella nunca cumplen años.

815. Siempre que empiezo a contar ovejas cuando llego a ti se me olvida todo el rebaño.

816. Sonreír es una de tus maneras de sembrar.

817. Ahí va la que te hace creer que eres artista.

818. Aunque tus garras fueran de papel yo seguiría dando un paso atrás.

819. Prefiero la que brilla a la que gana.

820. No sabía que un solo antílope pudiera ser toda la estampida.

821. El misterio de la cebra siempre será el insomnio de las lechuzas.

822. Solo la que aumenta la vida merece ser escrita.

823. La número uno puede ser la número quince cuando le da la gana.

824. Contigo supe que el tulipán no es una flor.

825. No te enamoras del entorno sino de la que lo altera. 826. Esponja es la piedra cuando tus ojos la miran.

827. Antes de que tú llegaras yo no conocía de mi cuerpo su número de púas.

828. Nadie trata de salir del laberinto que le gusta.

829. Nunca te perdonaré que me sorprendieras con mi despensa vacía de metáforas.

830. Montañas más pequeñas que tú figuran en el mapamundi.

831. Tienes cara de semáforo que alienta la velocidad.

832. Después de la cima empieza la verdadera subida.

833. El viento y ella siempre van al ataque.

834. Tú no eres igual de cosmos que los demás.

835. Tu belleza siempre me regresa con la violencia de las cargas policiales.

836. Recién despierta eres como una flor salvaje a punto de dar a luz a un cocodrilo.

837. Tú eres volcán, tormenta y terremoto en el mismo día.

838. Yo solo me callo cuando veo un ángel o una pantera.

839. Tantas veces rompiste el círculo cuando estabas rodeada por todas las palabras...

840. Tú eres siempre antigua y nunca vieja.

841. Solo tú puedes convertir un vestido en una tormenta.

842. Tú siempre llegas pronto una hora tarde.

843. El néctar no explica toda la flor.

844. A esa chica que le saca chispas al asfalto le haría un poco más larga la acera.

845. Ella sola es una carga de infantería.

846. Una mujer barco no hace ni la mitad de daño que una mujer submarina.

847. Todos temen a la pantera pero nadie puede dejar de mirarla.

848. Por favor dile a tu vestido rojo que deje de salpicar.

849. Siempre me enamoro de mujeres que nunca se acuerdan de cerrar las interrogaciones.

850. A veces creo que te hicieron de golpe y a veces palillo a palillo.